Las horas de contrato, con saldo
Si una semana queda tres horas por encima de su contrato, se anotan y la siguiente sale con tres por debajo. El saldo está siempre a la vista.
Indicas quién trabaja contigo, las horas de cada contrato y tu horario de apertura. WeekIn reparte al equipo respetando tu convenio, los días rotativos y las horas de cada persona. La semana que ves es real: tres tiendas, doce personas, ni una casilla colocada a mano.
12 personas · 3 tiendas · 6 días
Sin calcular todavía
El cuadrante a mano se hace por descarte: primero los turnos fijos, después quien libra, y al llegar a la tercera fila ya se ha perdido la cuenta de los sábados. Al colocar a la última persona resulta que a una le faltan cuatro horas de contrato y a otra le sobran seis, y hay que deshacer media semana. Si el martes falta alguien, se repite entero. Llevado al año, la cuenta es esta:
A mano · 130 h al año
WeekIn · 4,7 min al año
Las dos barras están a la misma escala. La de abajo casi no se ve: son los 5,4 segundos de cada semana, sumados de enero a diciembre.
Ese trabajo no aparece en ninguna nómina, pero lo pagas todas las semanas.
Nada de esto viene decidido de fábrica. Lo configuras una vez, con tus condiciones, y el cálculo lo respeta en todos los cuadrantes que salgan a partir de ahí. Baja y míralo:
Siete personas, tres tiendas, una semana cuadrada.
Si una semana queda tres horas por encima de su contrato, se anotan y la siguiente sale con tres por debajo. El saldo está siempre a la vista.
Marcas qué día no cubre todo el equipo —el sábado, normalmente— y quien lo trabaja esta semana, la siguiente libra. Al mes, a todos les han tocado los mismos.
Días seguidos, horas entre jornadas, descanso semanal continuado: configuras lo que marque el tuyo y ningún cuadrante lo incumple, tampoco en una semana justa de personal.
Puedes permitir que alguien haga la mañana en un centro y la tarde en otro, o exigir que la jornada entera sea siempre en el mismo sitio.
Defines los puestos y quién sabe hacer cada uno. Si el turno de mañana exige un carnicero, el cuadrante asigna uno; si esa semana no hay ninguno, el turno queda señalado diciendo qué falta.
Vacaciones, bajas y festivos se registran una vez: esa persona deja de aparecer hasta su vuelta. Los turnos fijos, igual, sin repetirlos cada semana.
Tu equipo no entra en la aplicación ni instala nada. Del cuadrante sale un PDF listo para enviar por WhatsApp.
Tú decides qué lleva: el cuadrante completo del equipo o una hoja por persona como la del ejemplo, acotada a una tienda, a un puesto o a quien elijas. Cada uno recibe lo suyo, sin el horario de los demás.
Las que nos hacen todos antes de decidirse. Si te queda alguna, nos la cuentas en el formulario y te contestamos nosotros.
Si trabajas con turnos que cambian de una semana a otra, sí: ahí es donde WeekIn quita trabajo. El sector da igual; lo que cambia de un negocio a otro son las reglas, y las pones tú.
Lo editas a tu gusto o lo vuelves a generar, las veces que haga falta. La última palabra es tuya siempre.
El tuyo, no uno genérico: lo configuras tú. Los días seguidos que se pueden trabajar, el descanso que hay que dar, cómo se reparten los días rotativos. Ningún cuadrante se salta esas reglas. Eso sí: lo que hace WeekIn es el cuadrante de previsión de la semana, no el registro de jornada del art. 34.9 del Estatuto de los Trabajadores. Ese lo sigues llevando tú aparte.
Apuntas la ausencia y vuelves a calcular: en segundos tienes la semana rehecha con el resto del equipo. Y como siempre, puedes generarla otra vez o retocarla a mano.
Sí, y las resuelve todas a la vez, no una detrás de otra. Tú eliges si la gente puede moverse entre tiendas o no.
No se instala nada, se abre en el navegador. Y tus empleados no necesitan entrar siquiera: los horarios se exportan y se los pasas ya hechos.
Lo que cueste contarnos tu negocio una sola vez: tus tiendas, tu horario de apertura, quién trabaja contigo y las horas de cada contrato. Con un tutorial al lado que te va guiando. A partir de ahí, cada semana es pulsar un botón.
Hoy no se conecta con otros programas: WeekIn hace el cuadrante y te lo da en un documento que puedes guardar, imprimir o pasar a Excel.
Tus datos son tuyos y no los ve nadie más: cada negocio está separado del resto. Y no se quedan aquí atrapados, puedes descargarlos cuando quieras.
La aplicación lleva un tutorial dentro que te va guiando la primera vez. Y si aun así te atascas, nos escribes y te echamos una mano.
Tres pasos, y el primero no te pide nada. Entras en la demo, la miras, y si te encaja pulsas «Quiero contratarlo»: ahí creas tu cuenta con tu correo y una contraseña. Después rellenas un formulario corto (cuánta gente sois, cuántas tiendas, a qué os dedicáis) y con eso te escribimos nosotros con el precio y los siguientes pasos. Sin llamadas en frío ni compromiso: el formulario es para poder darte un número real y no una tarifa genérica.
No hay una tarifa igual para todos: no es lo mismo un negocio de seis personas que uno de sesenta. Con el formulario de aquí arriba te preparamos un presupuesto para tu caso, y pedirlo no te compromete a nada.
Una demo con los datos ya cargados. Ves el cuadrante resuelto en una tienda como la tuya antes de introducir ni un dato del tuyo.
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